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La fibrosis temprana ofrece una señal de advertencia de que algo debe ser tratado para mejorar la salud del hígado. Mientras que un diagnóstico de fibrosis significativa o cirrosis puede significar que se requiere atención médica urgente y actuar de manera inmediata.

¿Qué es la fibrosis?

Fibrosis es el término utilizado para describir cicatrices leves en el hígado. La fibrosis ocurre cuando el hígado es dañado o inflamado repetidamente o continuamente. Es una condición que se puede revertir si se detecta en las primeras etapas y se toman medidas para evitar más daños.

 

La identificación y el tratamiento de la causa generalmente pueden lograr la reversión de la fibrosis temprana.

 

Si el daño es repetido o continuo (como ocurre en la hepatitis crónica), las células hepáticas intentarán repararse, pero los intentos pueden resultar en tejido cicatricial permanente. Este ciclo continuo, durante un período de meses y años, puede causar fibrosis avanzada más significativa y proceder a la cirrosis.

 

¿Por qué la fibrosis puede tener un impacto negativo en el hígado?

El tejido de la cicatriz reemplaza las células del hígado, perdiendo así su función de manera progresiva. El tejido cicatricial puede interferir y prevenir el flujo sanguíneo hacia y dentro del hígado, limitando el suministro de sangre para las células hepáticas.

 

Esta falta de flujo sanguíneo puede causar que las células del hígado mueran, causando un efecto de daño irreversible donde se forma más tejido cicatricial. Además, debido a la falta de lugares disponibles para que la sangre pueda fluir, se provoca un aumento de la presión en la venas que llevan la sangre desde el intestino al hígado (vena porta) – esta condición se llama hipertensión portal (esto suele ocurrir en la fase de cirrosis).

 

Cabe señalar que la fibrosis puede desarrollarse más rápidamente cuando es causada por un bloqueo en los conductos biliares, como es el caso de colangitis / cirrosis biliar primaria (CBP) y colangitis esclerosante primaria (CEP).

 

La fibrosis a veces puede revertirse si la causa se identifica y se corrige tempranamente. Sin embargo, después de meses o años, el daño repetido o continuo, puede desarrollar fibrosis.

 

El tejido cicatricial se puede encontrar en toda la masa del hígado, destruyendo la estructura interna del hígado y afectando la capacidad del hígado para regenerarse y funcionar adecuadamente. Esta cicatriz severa se denomina cirrosis.

 

¿Cuál puede ser el diagnóstico para la cirrosis?

La cirrosis se ha considerado tradicionalmente como una condición donde el daño es permanente e irreversible. Se están investigando nuevas estrategias terapéuticas para apuntar a pasos específicos en el proceso de fibrogenésis con el objetivo de revertir la fibrosis avanzada y cirrosis.

 

Como se mencionó anteriormente, la hipertensión portal puede ser una de las consecuencias más tempranas y más importantes de la cirrosis. De hecho, si la cirrosis no se trata, la hipertensión portal severa puede causar problemas graves como la hemorragia de varices esofágicas, ascitis y encefalopatía hepática.

 

¿Cuáles pueden ser las causas de la cirrosis?

Varias condiciones del hígado pueden dañar continuamente el hígado y pueden causar fibrosis. Las causas más comunes  incluyen el alcohol, la hepatitis viral y las condiciones relacionadas con el peso, como la enfermedad hepática grasa no relacionada con el alcohol (NAFLD, por sus siglas en inglés). Otras condiciones incluyen:

 

Trastornos metabólicos hereditarios relacionados con el hígado (como la hemocromatosis y la enfermedad de Wilson)

Trastornos autoinmunes: como Hepatitis Autoinmune (HAI), Cirrosis Biliar Primaria (CBP), Colangitis Esclerosante Primaria (CEP).

Trastornos que afectan el flujo sanguíneo hacía, dentro y fuera del hígado (como el síndrome de Budd-Chiari, insuficiencia cardíaca, trombosis de la vena porta)

Enfermedad veno-oclusiva del hígado (bloqueo de las pequeñas venas en el hígado).

 

Los problemas notables tienden a desarrollarse a medida que el hígado se daña más. A medida que la condición progresa, los síntomas tienden a desarrollarse cuando las funciones hepáticas están afectadas6, incluyendo:

 

Cansancio y debilidad

Pérdida de apetito

Pérdida de peso y pérdida de masa muscular

Sensación de malestar (náuseas) y vómitos

Sensibilidad o dolor alrededor del área hepática

Pequeñas líneas rojas o telangiectasias (capilares sanguíneos) en la piel por encima de la cintura nivel

Prurito

Color amarillento de la piel y la parte blanca de los ojos (ictericia)

Una tendencia a sangrar más fácilmente, moretones y hemorragias nasales frecuentes o sangrado de las encías

Pérdida de cabello

Fiebre y temblores

Hinchazón de las piernas, tobillos y pies causada por una acumulación de líquido (edema)

Hinchazón en el abdomen (ascitis ) causada por una acumulación de líquido en el peritoneo– los casos graves pueden hacer que se parezca a una persona embarazada